miércoles, 13 de febrero de 2019

Una bomba de tiempo para la humanidad.


Durante mi jornada laboral, pasando visita a un paciente de escasos 18 años, el cual tiene un  foco neumónico asociado a ventilación mecánica y en el que el agente es una bacteria llamada Acinetobacter baumannii, me doy cuenta de la gran importancia que tenemos los médicos de primer contacto sobre la prescripción de múltiples fármacos ante cualquier patología; y al revisar la sensibilidad a los antibióticos que tiene éste microorganismo, veo la  resistencia que tiene el germen a los medicamentos más potentes y de gran amplio espectro. ¡Carajo!, me encuentro frente a una superbacteria.
Teniendo en cuenta que la era y el descubrimiento de la antibióticos fue un enorme paso y revolución para la medicina, éstos medicamentos se vieron como "el boom" médico ya que hacían de las enfermedades incurables en curables, esto con el descubrimiento del hongo Penicillium, por allá de 1928. Pero, vaya que los microorganismos han aprendido muy bien de nuestros modales y comportamientos, tanto que ya son resistentes no a uno, sino a varias sustancias. Con el paso de los años, el alto éxito adaptativo de las bacterias ha resultado en la aparición de cepas multirresistentes y -después- en cepas panrresistentes, de decir, inmunes a todos los antibióticos conocidos.

Las superbacterias o superbugs, son cepas de bacterias resistentes a varios tipos de antibióticos. En el 2013, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), estimó que estas bacterias aproximadamente infectaron a 2 049 442 de personas de las cuales 23 000 murieron a causa de no encontrar un adecuado esquema antiinfeccioso, por supuesto que esto tiene un gran impacto y repercusión en el costo económico y sanitario.
Dentro de los mecanismos de resistencias están los intrínsecos, bacterias que llevan genes internos para poder sobrevivir a la exposición de los antibióticos, o de forma extrínseca o adquirida, proceso propio de la selección natural, es decir, cambios aleatorios o mutaciones en las células bacterianas individuales. 
Desafortunadamente el uso y mal uso de antibióticos ha dado lugar a un aumento en el número de resistencias bacterianas a uno o más antibióticos, claro ejemplo de ello, es la famosa empresa "casi lo mismo pero de menor costo", esos médicos que prescriben antibióticos para las infecciones virales y aunado a la falta de adherencia de los pacientes para completar el tratamiento con el régimen completo puede contribuir a la formación de superbacterias.

El éxito del desarrollo de estas depende de varios factores: adquisición de resistencia o por la transmisión de genes de resistencia de una bacteria a otra. Los microorganismos siguen evolucionando y acumulando mutaciones; esto de forma simultánea provoca que las grandes empresas farmacéuticas investiguen nuevos antibióticos, pero a pesar de dichos esfuerzos no todos logran ser aprobados para su uso comercial. Es cada vez más claro que dicha diseminación pueda provocar pandemias, de ahí que se requiera estricta vigilancia constante y efectiva con medidas de control a nivel nacional e internacional

La prevención tiene que ser conjunta, con los científicos para continuar realizando grandes investigaciones que nos lleven a combatir los microorganismos multidrogorresistentes, y le compete al gobierno una vigilancia estricta de la aparición y diseminación de estas superbacterias.

"Si no actuamos hoy, no habrá cura mañana" Organización Mundial de la Salud.